Cáncer de piel potencialmente grave, identificado por cambios en forma, color o bordes de un lunar.
Lunares con características irregulares que pueden evolucionar a melanoma si no se controlan.
Cáncer de piel de crecimiento lento, que aparece como una lesión perlada o con costra.
Lesiones escamosas o rugosas provocadas por daño solar, con riesgo de convertirse en carcinoma.
El podólogo realizará una revisión exhaustiva para identificar problemas específicos como callosidades, durezas, uñas encarnadas, úlceras o cualquier otra afección podológica que pueda afectar la calidad de vida del paciente.
Aplicación de tratamientos específicos según las necesidades del paciente. Esto incluye la eliminación de callosidades, cuidado de uñas, tratamiento de infecciones o heridas, y medidas correctivas para aliviar el dolor y mejorar la movilidad.
Se ofrecerá un plan personalizado de cuidados, incluyendo orientación para el mantenimiento de la salud podológica, uso de productos adecuados y, si es necesario, recomendaciones para el uso de plantillas o calzado especializado. Se garantizará un seguimiento continuo para monitorizar la evolución del tratamiento.