Deformidades que provocan presión y dolor al caminar. Las ortesis ayudan a alinear los dedos y reducir el roce con el calzado.
Desviación del primer dedo que genera fricción y molestias. Las ortesis separadoras alivian la presión y mejoran la posición del dedo.
Callos dolorosos entre los dedos por presión o fricción. Las ortesis crean espacio y eliminan el roce.
Alteraciones estructurales donde un dedo se monta sobre otro. Las ortesis corrigen la posición y evitan lesiones por contacto.
El podólogo realizará una revisión exhaustiva para identificar problemas específicos como callosidades, durezas, uñas encarnadas, úlceras o cualquier otra afección podológica que pueda afectar la calidad de vida del paciente.
Aplicación de tratamientos específicos según las necesidades del paciente. Esto incluye la eliminación de callosidades, cuidado de uñas, tratamiento de infecciones o heridas, y medidas correctivas para aliviar el dolor y mejorar la movilidad.
Se ofrecerá un plan personalizado de cuidados, incluyendo orientación para el mantenimiento de la salud podológica, uso de productos adecuados y, si es necesario, recomendaciones para el uso de plantillas o calzado especializado. Se garantizará un seguimiento continuo para monitorizar la evolución del tratamiento.